Día de lluvia, se empieza a despejar y de repente una luz cálida buenísima. Veo que sigue lloviznando y me avisan de un arcoiris doble. Lástima que solamente pude fotografiar uno de ellos. Un regalo de la naturaleza después de un día agitado.
Espero os guste

Cualquier edificio, por feo que sea, queda bien al ladito de un regalo como éste...